Muchas veces la vida nos pone en un dilema, ser justos o, buenos. Lo cual es muuuuy diferente. Vaya esto como ejemplo:

Hace unos días vi que en un supermercado tenían los dos litros de aceite de oliva extra virgen a 210$. ¡Barato!

Por las dudas compré uno de medio litro para probar su sabor ¡Perfecto!

Al día siguiente corrí a comprar el bidoncito de dos litros. Cuando llego a la caja, la empleada me dice:

  • Son 450$
  • ¿Cómo, si en la etiqueta de la góndola dice 210?

Ella mandó a otro empleado a corroborar quién tenía razón.

Yo la tenía.

Entonces se me acercaron todos los empleados que a ese momento se encontraban en el supermercado y me dijeron:

  • Señora, de acuerdo con las reglas de esta empresa, deberíamos cobrarle lo que dice la etiqueta de la góndola. Pero si lo hacemos, después nos despedirán a todos -y se quedaron mirándome.

Metida en un dilema de si debía ser justa o buena, les sonreí y devolví el bidoncito a su sitio en la repisa.

Sé que perdí de ahorrar más de 200$ pero me consuelo diciéndome que desde ese día conseguí un montón de nuevos amigos.

haciendo las compras

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