Eran expertos cazadores y pescadores; también, hábiles en volverse invisibles.

Sus armas fueron el arco, la flecha con punta de madera o hierro, la lanza de hasta cuatro metros y la poderosa macana o mazo de guerra confeccionado con madera dura.

Su bravura era casi increíble, por eso los conquistadores jamás pudieron someterlos; razón por la cual todavía existen tobas puros.