Archivos para el mes de: noviembre, 2019

 Eran expertos cazadores y pescadores; también, hábiles en volverse invisibles.

Sus armas fueron el arco, la flecha con punta de madera o hierro, la lanza de hasta cuatro metros y la poderosa macana o mazo de guerra confeccionado con madera dura.

Su bravura era casi increíble, por eso los conquistadores jamás pudieron someterlos; razón por la cual todavía existen tobas puros.

 

                          

Los nativos tobas eran de gran estatura y de fuerte complexión física.

Tenían la costumbre de rasurarse el inicio de sus cabelleras, por eso tenían la frente amplia, razón por la cual inicialmente los llamaban con ese nombre para burlarse de ellos.​

La cultura de los qom era de acuerdo con sus costumbres y tradiciones, muy arraigadas en ellos y con estrictas normas de convivencia y respeto hacia la naturaleza. También, para asegurarse la descendencia, practicaban la poligamia, el sororato y levirato. En el primero, si tenía las condiciones, el hombre se casaba con más de una mujer, en el segundo, el viudo debía casarse con una hermana de su esposa fallecida, y en el levirato, la viuda debía casarse con un hermano de su marido fallecido.

Fabricaban objetos de cerámica, cestería y tejidos con finalidades utilitarias.

Durante los meses cálidos casi no usaban vestimenta, a excepción de simples taparrabos, o nada. El calor y la cerrazón del monte impenetrable los hacía transpirar demasiado.

En los períodos frescos vestían con prendas más complejas, y en las celebraciones y rituales se adornaban. En esas ocasiones se colocaban un vestido llamado poto confeccionado con fibras de caraguatá, cuero y, tras la invasión española, algodón.

También, durante los períodos fríos llegaban a abrigarse con ponchos o un corto manto de pieles, generalmente de carpincho.

Los hombres adornaban sus cabezas con tocados de plumas y cuerdas de hierbas entrelazadas. Ambos, varones y mujeres, usaban pulseras confeccionadas con dientes y pezuñas de los animales que cazaban, semillas y caracoles. Los collares eran muy coloridos y, además de lo anterior, agregaban plumas, semillas, flores y hojas.

 

 

 

 

Los hechiceros utilizaban pulseras o diferentes sonajeros que movían hacia un lado y otro, haciéndolos sonar para atraer o ahuyentar a los espíritus.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                              Los tobas eran un grupo semi nómade y para alimentarse  utilizaban los recursos de la zona donde se encontraban. Desde muy jóvenes, los varones se dedicaban a la caza. Los qom o tobas sacaban grandes peces con sus redes, además de  yacarés y tortugas.

Atrapaban tatúes, tapires, pecaríes, carpinchos, ciervos, guanacos, víboras, perros salvajes, aguarás guazú y miles de pájaros enormes y pequeños. Mientras, las mujeres se dedicaban a la recolección de porotos, frutos del algarrobo, molle, chañar, mistol, la tusca, tuna y los sabrosos ananás y palmitos o cogollos de palmeras. También se ocupaban en precarias siembras y cosechas de parcelas. Plantaban zapallos, batatas, mandiocas, maíces, porotos… como complemento solían recolectar miel y gran cantidad de otros frutos y tubérculos característicos del lugar. ​