El nombre guará se lo dieron los gauchos rioplatenses que entre los siglos XVIII y XIX se establecieron en las Malvinas, al verlo semejante al aguará guazú.
En 2009 un estudio de ADN concluyó que el pariente vivo más cercano es, efectivamente, el aguará guazú.
En 2013, un estudio de ADN mitocondrial de diversas especies de cánidos sudamericanos (vivos y extintos) determinó que el guará habría divergido de una especie similar que habitó en la Patagonia hasta hace unos 3000 años.
El menor nivel del mar habría dejado un estrecho marino de tan sólo 20 a 30 km entre el archipiélago de las Malvinas y el continente, el cual muchas veces era cubierto por hielo. Esta plataforma habría permitido el desplazamiento de los guará hasta las islas, probablemente recorriendo la superficie de hielo en busca de alimento.
Ante la ausencia de otros mamíferos terrestres en las islas Malvinas, el guará no tuvo competidores. Dada la carencia de presas fáciles como roedores, se desconoce mucho de la dieta original de este animal, aunque lo más probable es que se alimentara de aves como pingüinos y gansos nativos, que anidan en el suelo, y de sus huevos, y de algunos insectos, larvas y carroña. Al establecerse los hombres en las islas, el guará también empezó a comer aves de corral y pequeños corderos, uno de los motivos por el cual fue exterminado.
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