Todos los días cruzaban a nado un arroyo para llegar a su escuela

El cacique Vicente Méndez peregrinó sin éxito durante más de un lustro por los despachos oficiales para conseguir el puente que tanto necesitaban.
Los estudiantes e incluso el propio cacique asisten a la Escuela Bilingüe 905, donde comparten aulas, recreos y almuerzos con los hijos de pequeños productores tabacaleros de la zona. Al momento del almuerzo, todos se unen en una oración de agradecimiento. Primero lo hacen en castellano y a continuación en guaraní.
“A veces llegan tiritando de frío, pero cuando el arroyo está crecido por las lluvias le pedimos que no vengan, que no se arriesguen porque la corriente es muy fuerte y los puede arrastrar”, contó la maestra Melly Paniagua, que de lunes a viernes vive en una casa contigua a la Escuela y espera a los chicos mbyá con el desayuno preparado y una ducha caliente.

Cuando la historia de los estudiantes ocupó la tapa de Clarín y se viralizó en la televisión, el Gobierno anunció el inicio de la obra, además de la construcción de un aula satélite para que los chicos más pequeños tuvieran clases dentro de la aldea y no tuvieran que arriesgar sus vidas a diario.

Los 45 estudiantes ya no deberán cruzar a nado un arroyo de casi 30 metros de ancho. El Gobierno instaló un puente-pasarela y convirtió el sendero en un camino apto para todo tipo de vehículos.

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