Jamás me voy a cansar de decirlo, y porque no lo encuentro en muchas personas, que debemos ser agradecidos. Agradecer por la vida, por el cielo, por el sol o las nubes, por los aromas, las comidas, las personas que nos rodean…

¡Desdramaticemos y riamos más! No olviden que la risa adelgaza.

Siempre recuerdo una anécdota que me sucedió mientras vivía en una granja. Al entrar a la casa del casero, la suciedad era tan espantosa, que eyectaba a los visitantes. Miré en derredor y me dije:

  • Observá bien tanta inmundicia, porque roña como esta ¡jamás volverás a ver!

¡Seamos agradecidos! Ejercitemos el optimismo y la risa fácil; y a lo desagradable le regalamos una leve cuota de ironía, luego sigamos de largo porque no merece nuestra atención ¡Existe tanta belleza en aquello que nos rodea y obviamos por cotidiano y repetido!summer_rain