Archivos para el mes de: septiembre, 2018

TIERRA INDIA La Dama Escondida

Patricia ork, sobrina de los poderosos duques de York, inglesa hasta los huesos, ha recalado en la Buenos Aires de principios del siglo XIX en busca de un matrimonio que se frustró, uno que le daría fortuna y tranquilidad a su ilustre apellido. Ahora, sola, sin nada que hacer en un país que aborrece, a pesar de que uno de sus tíos la cobija, decide partir sin más dilaciones.
Sin mucho conocimiento del mundo náutico ni de los marinos y las embarcaciones pero llena de soberbia y orgullo, elige una nave cualquiera que le promete llevarla de regreso a Inglaterra.
Sin embargo, un motín a bordo hace que Patricia sea vendida casi como una esclava, reducida a servir a un hombre que la mantiene encerrada después de que haya atendido la fonda que regentea. Cuando logra escapar, se refugia entre los tehuelches.
Allí, donde la soberbia y el orgullo no son tenidos en cuenta, no le importan a ninguno y no intimidan a nadie, a Patricia le será necesario encontrar la dama que tenía escondida, incluso para sí misma.

Susana Biset retoma a los personajes de la saga Tierra India, a Lheena, a William, a Eduas y nos descubre una Patricia inesperada en una historia llena de peripecias y aventuras, de desencuentros y penurias; en un viaje que se transforma, y también, en un viaje interior.

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Dentro de un edificio blanco con la pintura desgastada, Elsie Eiler, de 84 años, voltea frituras de cerdo y abre botellas de cerveza para un par de clientes habituales bajo un letrero que dice: “Bienvenido a la mundialmente famosa Taberna Monowi. ¡La cerveza más fría en el poblado!”.

Cada año, cuelga un aviso en el único negocio de Monowi (su bar) anunciando elecciones para alcalde, y luego vota por ella misma. Se le exige que presente un plan municipal cada año para obtener fondos estatales, y luego recauda anualmente alrededor de USD$500 en impuestos para mantener encendidas las tres farolas del pueblo y el agua fluyendo.

“Cuando solicito al estado mis licencias de licor y tabaco cada año, las envían a la secretaria del pueblo, que soy yo”, explica. “Entonces, los recibo como secretaria, los firmo como empleada y me los entrego como la dueña del bar“.