Como dijo Ana Moglia sobre mí durante nuestra última charla en Secretos Compartidos:

  • La palabra para definir a Susana sería “aventura”.

Entonces recordé un incidente gracioso de hace dos días. Caminaba con varios de mis nietos hacia un salón de fiestas y por primera vez, al paseo se había agregado mi nieta más pequeña de tres años.

Como siempre, mientras íbamos hacia el sitio donde se festejaba el cumpleaños, yo contaba una historia sobre ese momento:

  • Ahora avanzamos dentro de una selva con plantas desconocidas, los animales son raros…
  • Yo veo perros –expresó mi nieta.

Insistí.

  • Sí, pero son perros que nunca antes habíamos visto. -Al subir un desnivel de la calle a la vereda, dije-: esto se pone difícil, la aventura se complica. Miren, no hay veredas, las baldosas han sido levantadas por las raíces de estos árboles gigantes. ¿Dónde estará la salida? -Continuamos y nos topamos con un charquito- ¡Mmmm…! –expresé pensativa mientras evaluaba la situación- tendremos que pasar esta laguna uno por uno, pónganse en fila. Los levantaba y los hacía saltar. Cuando doblábamos una curva exclamé-: ¿Hacia dónde iremos? –me rasqué la cabeza y miré hacia todos lados.

El mayor bufó:

  • ¡Ufa, Susi! Ya sabés por dónde ir. Dejá de exagerar y decir mentiras. Los otros días les contaste a mis primos que en tu familia había una bruja buena.
  • ¡Siíí! –respondí con mucha convicción- bruja, bruja, aunque de las que curaban.

Pero esa es otra historia.

La chiquitina se había detenido, agrandó sus ojos y clamó:

  • ¿Hacia dónde iremos? –repitió mi frase que le había quedado grabada-. Eso significa que estamos completamente perdidos…. ¡MAAAAAMI…!!!!! –chilló con fuerza y comenzó a llorar.

Sí, señor ¡A veces me siento taaan incomprendida!

Copia de IMG_0311

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