Archivos para el mes de: septiembre, 2017

De los guanacos se utilizaba todo. Domesticados, eran animales de carga muy dóciles. Su carne se parecía a la del carnero y la del nonato era igual a la de los terneros. Con su lana se hacían ponchos muy abrigados; la piel de los fetos se utilizaba como suave manta y la del guanaco adulto, para fabricar toldos. Con los tendones del lomo confeccionaban hilos para coser, y con la piel del cogote, flexible, maleable y duradera, hacían lazos, riendas y boleadoras. Con el corvejón se hacían el calzado o cubrían las bolas de las boleadoras, y con el fémur fabricaban dados o instrumentos musicales de viento.

A veces, los guanacos tenían cálculos estomacales llamados piedras bezoares, y los patagones les atribuían propiedades medicinales.

Curiosidad ¿Sabían por qué escupe el guanaco? Porque su olfato no es demasiado bueno y cuando mastica una hierba que no le agrada, de inmediato se la quita de la boca.

Gallegos, un amigo de George Musters (1841-1879), dijo sobre este camélido:

  • ¡Ah, eres un animal muy raro! Tienes el relincho del caballo, la lana del carnero, el cuello del camello, las patas del ciervo y la velocidad del diabloguanaco

 

Iba caminando con dos de mis nietos. En el trayecto a mi hogar el mayor me pidió que lo hiciera practicar divisiones.

  • Fáciles, Susi, por favor.
  • Veamos… tengo seis huevos y somos dos para comer ¿Cuántos huevos comeremos cada uno?

Luego de unos minutos el más chico de mis nietos exclamó feliz:

  • ¡Yo sé una, sé una! Tengo cien huevos y somos tres personas ¿Cuántos huevos comeremos cada uno?

El mayor me miró, como diciéndome: esa es difícil.

  • ¿Se rinden, se rinden? –preguntó el chiquitín.
  • Dale, nos rendimos –respondí.
  • ¿Saben la respuesta? ¡CUATRO! Ajajá ¡no lo adivinaron!

Como diría mi padre:

  • ¿Con qué razonamiento alfacuético logró ese número?

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