Hace unos días estaba ayudando a mi hijo a arreglar un parque. Había que bajar un árbol y limpiar el yuyerío.

Cargué el pico, rastrillo, palita y escoba, el gorro de pintora y los guantes de albañil.

Cuando caminaba por la vereda me dio frío, entonces me coloqué la gorra goteada en diferentes tonos y los guantes de albañil adicionados con mezclas inciertas de cemento, cal y aceites de variados orígenes.

Así ataviada me crucé con una empleada de la Secretaría de Cultura.

Ella me vio y sonrió. Vergüenza ajena le debe haber dado porque no me saludó. Le dije:

Después me hice hacia atrás y reí a carcajadas.

Y bueno, nuestras características son las que nos definen, y a mí me encanta ser un disparate ambulante.

Luego, en reunión de amigas comenté que soy ama de casa multiservicio.

  • Plomera, albañil, electricista, hachera…

La mayoría asintió.

  • Nosotras también.

Sí, señor, la versatilidad está de moda.

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