Archivos para el mes de: febrero, 2017

Francisco comparte la aventura con su novia, Mariana. Ya sufrieron malaria varias veces. Y hasta los robó la propia policía.

Estás lejos de casa.

Bien lejos.

En Sierra Leona, un lugar de la África más áspera, donde peor pegó la peor epidemia de ébola de la historia.

Es un lugar lleno de viudas y huerfanitos flacos panzones.

La gente a tu alrededor se muere y nadie sabe bien por qué.

Ves necesidades hasta en el aire.

Te agarrás fiebre tifoidea una vez.

Te agarrás malaria una vez. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra. Y otra.Te agarrás malaria 6 veces. Y tu pareja 5.

Y encima la policía te roba.

—Volvíamos en auto desde la capital, Freetown, luego de ir al hospital por la cuarta malaria en 5 meses —le cuenta Francisco Ferreira a Clarín—. Y nos pararon los agentes de migraciones. Nos hicieron bajar del auto y nos llevaron dentro de la selva: querían plata y eran agresivos. A los 45 minutos me cansé y les dije que no les iba a dar nada. Y entonces ellos llamaron a la policía. Fue un asalto. Tuvimos que coimear para irnos. Mi novia me miró y me dijo: “Así no dan ganas, eh”.

Fue el momento más duro que pasaron con Mariana Scotti desde que llegaron al país, hace casi un año.

—Si no nos volvimos a la Argentina después de eso —dice Francisco—, podemos aguantar cualquier cosa. Casi.

Casi ingeniero agrónomo (le faltan 8 finales), Francisco es técnico en Producción Agropecuaria, tiene 33 años y nació en Viedma, la capital rionegrina.

Él y Mariana viven en una plantación de palma que pertenece a Goldtree (“árbol de oro”), una empresa sudafricana que procesa el aceite. Lo contrataron para coordinar a los pequeños productores de la zona: para enseñarles a trabajar en equipo y más eficientemente.

—Aprendí que debía ser un facilitador: hacer que las cosas pasen —dice en un video de 4 minutos que subió en las últimas horas a YouTube.

Y las cosas pasan: de hecho, Francisco cree que ya está todo encaminado ahí.

—Mi pasión es armar grupos de laburo. Ahora me gustaría formar una persona para que ocupe mi lugar, así yo busco otra cosa donde sea más útil.

Mientras tanto, con Mariana siguen dándole en plena jungla de lunes a sábado. Y los domingos van a enseñar en una escuela primaria.

—Cuando llegamos los pibes se nos tiran encima… Es espectacular.

“¡Pumoi!”, gritan en mendé, un idioma que hablan un millón y medio de africanos. Quiere decir “hombre blanco”.

—Igual no hace falta estar en África para dar una mano —dice Francisco—: en Argentina está repleto de lugares con las mismas carencias.

* Es un mosquito que pica y chau: malaria. “Te voltea”, dice Francisco, que normalmente pesa 90 kilos y llegó a estar en 78, volando de fiebre.

* De todas formas lo más complicado resulta el ébola, una enfermedad que (según la Organización Mundial de la Salud) suele matar a la mitad de quienes la padecen.

* En 2014 se produjo el brote más grande desde que se descubrió el virus en 1976. Y Sierra Leona fue el lugar más afectado, con 14.124 casos. Y fallecieron 3.956 personas: 1 de cada 3 del total de 11.322 víctimas fatales registradas en 5 países del África hasta que todo terminó, el 17 de marzo de 2016.

 

Debemos aprender a vivir con los sentidos despiertos y atentos, tanto para disfrutar de las cosas buenas que nos regala la vida a cada minuto y también, para asimilar y aprender de las malas.

Les advierto dos detalles: a las personas buenas también les suceden cosas malas; además, una misma situación para algunos puede ser una bendición y para otros, una maldición.

Existen varias leyes en la vida, una de ellas es la ley del péndulo. Tanto estarás de un lado (pongamos, en la buena) como tanto del otro (digamos que en la mala). Está en nosotros complacernos en los momentos buenos e inspirar profundo, estar quietos pero muy atentos para aprender a no cometer los mismos errores cuando nos suceden cosas feas. En estas segundas situaciones mejor aguardar a tomar decisiones apresuradas, movidos por la rabia o desesperación del momento.

  • Pasará, todo pasa. El dolor, la impotencia y la bronca, también.

¿Saben por qué les recomiendo estar muy atentos, sin ponerse orejeras, como los caballos? Porque si no aprenden una lección, se volverá a repetir.

Algo más que he aprendido en mi larga vida (a veces me dan ganas de decir que tengo 70 años pero mi nieto asegura que me van a pedir el documento) es que si nos empecinamos en algo y nos sigue saliendo mal y mal y más mal, entonces desde el más allá nos están diciendo que no lo hagamos. Recuerden, arriba el tejido se ve perfecto, abajo es un lío de hilos y nudos incomprensible.

Al final, analizando, comprenderán que muchas veces los resultados no fueron los deseados, aunque siempre serán los adecuados.

comparte-alegria

Ya ustedes saben que hace un tiempo ha llegado a mi hogar un gatito. Con mis nietos juega al futbol, a las escondidas y al Ring-raje. También, le encanta pasar horas detrás del macetero de una de las ventanas, curioseando para ver qué hacen los vecinos. Y cuando lo baño, se abre de patas, estira el cogote y cierra los ojos, como tomando sol de pansa o como gato en un spa.

A la siesta me siento frente a la computadora. Entonces  él se recuesta a mi lado y duerme. A veces detengo mi tecleado y le explico que no le conviene parecerse a los humanos.

  • El hombre es un bicho muy complicado. Seguí siendo un simple gato, la vas a pasar mucho mejor.

Él ronronea, se estira y con extrema calma me toca con su mano. Parece decirme:

  • De los humanos solo copio lo más divertido.

Sí, señor, Zamba es muy sabio.

¿Quién no recuerda su primer amor? ¡El primer beso!
El mío fue un atardecer,casi noche ya, mientras estábamos de vacaciones. Junto a mis amigos jugaba a las escondidas y casualmente, con el chico que me gustaba coincidimos en escondernos detrás del mismo árbol.
Al tiempo que esperábamos salir corriendo para decir “¡Pica!” o ser encontrados, lentamente nos acercamos para darnos nuestro histórico primer beso. Fue inocente, cuidado, casi casi pecaminoso.
Luego nos retiramos cohibidos, preguntándonos qué maravilla inconfesable acabábamos de provocar porque desde ese instante no volví a ser la misma, me transformé, entrando en la adolescencia. Como algo casi irreal, de ser una chiquilla algo varonil pasé a pensar en mis virtudes seductoras. Era mujer plena, apetecible.
A partir de allí comencé a verme envuelta en la magia de la pasión. ¡La pasión! Las esperas del enamorado, la adrenalina del amor renaciendo, la previa de los encuentros, los arreglos detallistas, los coqueteos…
Hasta el momento previo al primer beso yo no me creía hermosa, ni siquiera linda; pero cuando mi futuro novio me dio ese beso, comprendí que todos mis remilgos y frustraciones quedaban olvidados ¡Alguien me amaba! Y el saberlo barrió instantáneamente todos mis defectos, volviéndome la muchacha más hermosa de la tierra.

beso