En mi hogar tengo una caja de madera labrada donde guardo todos los saquitos de té.

Como mis amigos saben que me encanta tomar tés exóticos, entonces me regalan infusiones de varios países. Está repleta de esencias raras: granada, maracuyá, hibisco, jazmín, humo, dulce de leche, canela… y cuando la abro, su maravilloso perfume se esparce por el cuarto, llenándome de sensaciones agradables.

Cuando Leo Batic la vio en oportunidad de visitarme, fascinado, la abrió casi con respeto y expresó:

  • De esta caja puede salir cualquier milagro.

¡Ya lo creo que es así! ¿Y qué es? Nada extraño ni costoso ni difícil de conseguir, apenas una caja de té.