Archivos para el mes de: octubre, 2015

Mi vecino recién me contó que en la puerta del Cardiológico había un perro que no dejaba entrar a nadie. Entonces les preguntó a las enfermeras por qué no lo hacían sacar.
Ellas le respondieron que el perro estaba ahí esperando, a veces no dejando entrar a alguien, y otras, intentando pasar la puerta.
– Y fueron días de guardia. Tiene a su mejor amigo internado aquí dentro.
De inmediato me acerqué a esa clínica para sacarle una foto. Lamentablemente ambos ya se habían retirado, el enfermo había sido dado de alta, y el perro lo siguió como lo que era, su más fiel amigo.
– Conmovía el verlo, señora, tan desesperado por proteger a su compañero. Y no hubo modo alguno de hacerlo desistir de su vigilante espera.
Regresé a mi hogar sonriendo, es hermoso saber que en este mundo existe alguien que nos ama por encima de cualquier obstáculo.

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Los puelches o pehuenches habitaban el sur de lo que hoy es la provincia de Mendoza.

Su alimentación era parecida a la de los tehuelches, aunque algo más variada porque tenían acceso a los cultivos de los valles bajos. Cuando los pueblos agrícolas, como los Araucanos y Huilliches cosechaban, solían asaltarlos para quitarles sus víveres.

Al principio eran solamente recolectores, consumiendo frutos de la zona. Recogían algarrobas, molles y principalmente los piñones de araucaria, haciendo de estos su alimento principal; además de asarlos, de ellos sacaban la harina para fabricar pan, y fermentados hacían una bebida alcohólica parecida a la chicha.

Más adelante, con el descubrimiento de las armas – como flechas y boleadoras – se dedicaron a cazar ñandúes, pumas, zorros, liebres, quirquinchos, vizcachas, aves diversas y en especial guanacos, de los cuales consumían su carne, y con los cueros fabricaban sus vestimentas y chozas. Luego, al llegar los españoles, también comieron caballos.

¡Lindo susto se llevaron cuando vieron a los yeguarizos por primera vez! Pero esa es otra historia.

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Decimos que en Río Cuarto ha llovido tanto, que ya cansa. Pero a escasos kilómetros, en nuestras serranías cordobesas que se levantan junto al Embalse del Río Tercero, la seca cruje.
Mientras arrancaba cardos con la pala, la poderosa sirena de Villa Rumipal comenzó a funcionar. Detuve mis paleadas y observé atorada por el susto. En esa poderosa seca, los incendios son muy peligrosos.
A pocos metros de nosotros el humo se elevaba llevado por el intenso viento.
– ¡Llama a tu padre! – le grité a mi nieto, y los dos corrimos a ver en qué podíamos ayudar.
Allí aparecieron los bomberos. A los pocos minutos el fuego fue apagado por ellos.
Pero el temor, ese que masacra voluntades siguió acá, en mi pecho, durante un rato largo.
Bien dicen que el miedo es el peor enemigo del ser humano.
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Sarmiento realizó el primer censo en Argentina en 1869, a seis meses de asumir la presidencia.

Leyó:

– Población 1.830.000, analfabetos 87%. – Azorado dio orden a su gabinete: Señores ministros, ante los datos del censo voy a proclamar mi primera política de estado por un siglo: escuelas, escuelas, escuelas….!!!!!!
En su gobierno construyó 1.117 escuelas (una cada dos días, contando sábados y domingos), más la Escuela Naval, más el Colegio Militar.

Además compró la flota marina, e hizo tantos rieles, que terminaron siendo más que los de toda América juntos, construyó un telégrafo a Chile, el Código Civil, el Banco Nacional…y más… más…

Cuando enterraron sus restos, Carlos Pellegrini dijo:

– Se va el cerebro más poderoso que haya producido América.

Al dejar la presidencia, Sarmiento se dio cuenta de que no tenía casa propia, entonces fue a vivir con su hija Faustina. Mientras, meditaba sobre cómo resolver dicha situación. El problema era que no tenía medios para comprar una; ocupado en hacer la grandeza del país, se había olvidado de él mismo.
(Extraído de El Decidor, publicación gratuita mensual)

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Montura masculina: Catzca
No difería demasiado de los recados gauchos. Sus riendas eran por lo general trenzadas, y sus estribos a veces eran un agujero en un trozo de madera donde meter el dedo gordo, o simplemente un nudo que se calzaba entre el primero y segundo dedo del pie.
Ellos se colgaban el carcaj, tomaban alguna arma, y listos ya, sin más carga salían a cabalgar.
Montura femenina: Chelesca
Constaba de dos rodillos de juncos comprimidos en un cuero y adornado con pinturas, atados entre sí, dejando un espacio en el medio. Se colocaban sobre algunas pieles. Encima ponían su toldo enrollado y sus pertenencias, atándolas con tientos, terminando por crear una montura muy alta. Cuando querían subirse metían el pie en un tejido que colgaba del cogote del animal y hacía las veces de estribo. Se tomaban de sus crines, y subían, sentándose peligrosamente inestables sobre semejante montículo. Levantaban sus rodillas y dejaban colgadas sus piernas hacia adelante. Los niños subían delante y atrás de su progenitora. Además las mujeres debían tirar, llevando de reata, a otro yeguarizo que portaba los postes de su vivienda y demás utensilios hogareños.
Allá galopaban ellos, muy sueltos de carga, y detrás los seguían a igual velocidad sus esposas e hijos sin aparentar sentirse incómodos o temerosos.
Sin embargo no hay que confundir rangos, casi todas las etnias nativas eran un claro matriarcado. ¡Sagaces y sutiles, o torpes y autoritarias, las mujeres gobernaban sobre sus hombres!Tehuelche

La medicina occidental dice que los esquimales estarían muertos. De acuerdo con nuestros médicos, los esquimales no pueden sobrevivir con la dieta que llevan; sin embargo, son uno de los grupos más longevos de la tierra.

Soportan temperaturas de 30 grados bajo cero, por ello no tienen posibilidad alguna de cultivar verduras ni frutas, entonces consumen lo que tienen cerca: morsas, aceite de foca, cangrejos, cuero de ballena, pescado fermentado, y en el corto período estival, venado, algas y escasas bayas.

Su dieta es casi 100% grasa y proteínas. Nada de cereales, verduras, frutas… ¿qué dirían a ello nuestros médicos?

  • ¡Así es imposible llegar a los 40!

Morirían víctimas de la arterioesclerosis, o el hígado se les reventaría por consumir tanta grasa.

En cambio, los esquimales no tienen caries, no sufren de diabetes, cáncer, obesidad, ni de alguna de nuestras enfermedades tan comunes.

Ellos nos demuestran que no existen alimentos ideales sino nutrientes esenciales, ya que a las vitaminas las consiguen de los animales. Y la energía, de sus grasas.

Dicen que los exploradores que los visitaron se adaptaron perfectamente a dicha dieta, sin padecerla en absoluto. Y aquellos que se negaban, por la razón que fuera, a consumir pescado fermentado o testículos de venado, terminaban enfermos.

¡Al tacho de la basura las dietas saludables basadas en frutas y verduras!

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El martes, junto con los alumnos del Ipem 27, conversaré sobre el genocidio eurocéntrico sobre los pueblos originarios. ¡Tema apasionante que tiene muchas aristas!

Entonces quiero dejarles en estas líneas que siguen una de las costumbres de esos seres “impensantes, sucios y de nula inteligencia”.

La corrupción de menores no existía entre los nativos porque sus mujeres eran estrechamente vigiladas hasta su nubilidad.

Cuando una muchacha comenzaba a sangrar, se lo informaba a su madre. De inmediato se sacrificaba la yegua más gorda y se alojaba a la joven en una choza apartada de las demás. Sentada sobre un asiento sobre elevado, recibía a todos los habitantes de la toldería que iban a felicitarla. Ella se los agradecía entregándoles un trozo de carne de acuerdo con el rango del visitante.  Después la subían sobre una manta de lana, y las dos parientas más cercanas la levantaban, llevándola hasta el río para bañarla. Iban precedidas de una anciana curandera que entonaba cantos para alejar a los malos espíritus. La bañaban, sumergiéndola tres veces. Después la secaban y la vestían con las mejores vestimentas.

Todo se hacía en un ritual muy estricto.

Desde ese instante la joven era soltada por sus padres y tenía total libertad para hacer lo que se le antojara. Cuando se casaba – dote de por medio – nadie hablaba ni juzgaba su proceder en el pasado, porque a partir de ese momento su vida se transformaba, comenzando de nuevo.

Tan libre era de soltera, como esclava, al contraer matrimonio.

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