Me interesa conocer la infancia de Hitler en un intento de comprender por qué un ser humano es capaz de semejantes atrocidades. Aquí, un resumen de lo que encontré.

Hitler era hijo de Klara y Alois Hitler, primos entre sí. De niño era azotado a menudo por su padre. A raíz de los malos tratos y las vejaciones diarios, trató de escapar de la casa varias veces durante su infancia. Años más tarde le dijo a su secretaria: «Entonces tomé la decisión de no llorar nunca más cuando me azotaba. Unos pocos días después tuve la oportunidad de poner a prueba mi voluntad. Mi madre, asustada, se escondió en frente de la puerta. En cuanto a mí, conté silenciosamente los golpes del palo que azotaba mi trasero».

A los seis años de edad sufría de pesadillas muy intensas donde se veía a sí mismo cayendo en profundos abismos o sufría persecuciones donde era capturado y azotado hasta desear la muerte. Estos episodios (y muchos más) convencieron al doctor Bloch de que el niño necesitaba la ayuda de un especialista, motivo por el cual recurrió a Sigmund Freud, quien como padre del psicoanálisis tenía una exitosa consulta. En todos los casos era muy claro el diagnóstico: internación y tratamiento, con lo que su madre Klara estuvo totalmente de acuerdo. Sin embargo, Adolf no fue internado (y ni siquiera tratado), pues Alois Hitler, su padre, no lo permitió. Según los investigadoresa fin de evitar que se descubrieran sus maltratos.

Fue un buen estudiante en primaria, pero en su primer año de enseñanza secundaria fue suspendido y tuvo que repetir el curso. Su bajo desempeño en la educación fue una rebelión contra su padre, quien quería que su hijo siguiera una carrera como agente de aduanas; en cambio Hitler quería convertirse en pintor. Sin embargo, Alois Hitler deseaba que su hijo llegara a ser funcionario como él, empleo del que se sentía muy orgulloso y al que había llegado prácticamente sin una base académica. Pero al joven Hitler ese futuro no le seducía en absoluto, ya que estaba demasiado alejado de su objetivo, las artes. No obstante, después de la muerte de Alois, el trabajo escolar de Hitler no mejoró. A la edad de 16 años abandonó la educación secundaria sin un título.

En 1905 su madre mudó la familia a un cómodo piso en un suburbio de Linz donde Adolf disponía de una habitación propia, llevaba una vida bastante indolente y, con el pretexto de una enfermedad fingida o más probablemente algo exagerada, convenció a Klara de que no podía seguir en la escuela. Así pues abandonó los estudios a los dieciséis años, después de haber sido calificado positivamente en la asignatura de dibujo y haberse convencido a sí mismo que su futuro estaba en la pintura.

Al cumplir diecisiete años viajó a Viena por primera vez y pudo prolongar su estancia en la ciudad dos meses gracias a la ayuda monetaria de su madre y otros parientes. Durante su estadía visitó la Academia de Bellas Artes, donde consultó los requisitos para ser admitido con el fin de convertirse en pintor. En octubre de 1907 regresó a Viena y se presentó a la prueba de admisión; sin embargo, no logró ser admitido al no poseer el talento deseado, lo cual lo decepcionó mucho. Al año siguiente lo intentó de nuevo, con peores resultados. El rector de la Academia le aconsejó intentar en el campo de la arquitectura, pero como Hitler no se había graduado del colegio, era muy difícil que fuera admitido en la respectiva escuela.

A pesar de su fracaso, Hitler decidió quedarse en Viena, aunque por unos meses continuó viviendo en Linz con su madre, quien estaba agonizando por causa del cáncer de mama. Después de la muerte de su progenitora, Hitler viajó a Viena, donde inicialmente se ganó la vida gracias a diversos trabajos como barrer la nieve, cargar maletas en la estación de trenes y ser un obrero de construcción. Sus problemas económicos no terminaron, y un año después de haber llegado a Viena fue desalojado de su apartamento y tuvo que vivir en un miserable hostal, recurriendo a comedores de indigentes para poder aplacar el hambre. No obstante, para 1910 su situación económica era más estable, y se mantenía exclusivamente pintando cuadros.

Su  estadía en Viena fue muy importante. De acuerdo a Hitler, su antisemitismo se formó en esta ciudad.

En 1913 y acompañado de un compañero del albergue para hombres donde residía, se trasladó a Múnich. Debió esperar a cumplir los veinticuatro años para poder cobrar la herencia paterna y, aunque afirmaba querer ingresar en la Academia de Arte muniquesa, probablemente la razón principal de su marcha era eludir el servicio militar, inscripción que llevaba demorando desde 1909, cuando debería haberlo hecho para incorporarse a filas con veintiún años. Aparentemente no deseaba servir junto con eslavos y judíos; Hitler abandonó Austria porque la mezcla de razas en Viena le causaba «repugnancia». No obstante las autoridades austríacas consiguieron localizarlo y el 18 de enero de 1914 un agente de policía le entregó una citación judicial en la que se exigía su regreso: esquivar el servicio militar era motivo de una importante multa, pero el hecho de abandonar Austria para ello se consideraba deserción y conllevaba pena de cárcel. Hitler debió viajar entonces a Salzburgo, donde fue examinado, pero fue declarado no apto para prestar servicio militar.

El 28 de julio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial; una semana después, Hitler se presentó como voluntario en el ejército alemán y fue asignado a un regimiento bávaro. El inicio de la guerra ocasionó gran entusiasmo en él, quien pensó que había llegado una oportunidad para cambiar su vida:

“No estoy avergonzado de decir que, arrastrado por mi entusiasmo, me arrodillé y agradecí al Cielo desde el fondo de mi corazón… por haberme permitido vivir en ese tiempo.”

hitler bebé Klara_Hitler