Archivos para el mes de: febrero, 2015

· Transmiten su apellido.
· El garaje es todo suyo.
· La preparación de la boda se hace sola.
· El chocolate es algo que pueden comer.
· Nunca quedan embarazados.
· Los mecánicos les cuentan la verdad.
· El mundo es su orinal.
· Las arrugas añaden carácter.
· La gente nunca les mira las tetas cuando les están hablando.
· Los zapatos nuevos no les destrozan los pies.
· Las conversaciones telefónicas duran 30 segundos.
· Unas vacaciones de 5 días necesitan sólo una maleta.
· Pueden abrir todos los frascos.
· Si alguien aparece en una fiesta con su misma ropa, puede llegar a ser su amigo.
· La cera caliente nunca se acerca a una zona peligrosa.
· Pueden comer un plátano o un helado en lugares públicos tranquilamente.
· Si alguien se olvida de invitarlo a algún lado todavía puede ser su amigo/a.
· Su culo no es un factor en las entrevistas de trabajo.
· Su ropa interior cuesta 3€ en pack de tres.
· Tres pares de zapatos son más que suficientes.
· Son incapaces de ver arrugas en su traje.
· Todo en su cara permanece en su color original.
· El mismo peinado les dura años, quizás décadas.
· Sólo tienen que afeitarse la cara.
· Pueden jugar con juguetes durante toda su vida.
· Pueden llevar pantalones cortos independientemente de cómo tengan sus piernas.
· Pueden ‘hacerse’ las uñas con una navaja.
· Pueden escoger si quieren o no dejarse bigote.
· Aunque tengan panza, siguen comiendo igual
· Pueden comprar los regalos de Navidad para 25 parientes, el 24 de diciembre, en 25 minutos.
· Nunca tienen que conducir hasta la próxima estación de servicio porque en ésta los baños estén sucios.
· Pueden ver la televisión con un amigo, en total silencio, durante horas, sin pensar “Debe estar enfadado conmigo”
· Y lo mejor de todo………, es que ¡¡todo es cierto!!

mujer loca

Mi hijo se fue de vacaciones. Pero cuando salía lo llamaron por teléfono para avisarle que la gatita que él quería estaba lista para ser llevada a su casa.

  • Mamá ¿me la cuidas unos días?

Acá está Mía, felizmente acomodada sobre mi piel de llama. (Te va a costar, hijo, llevártela porque creo que la gata lo ha elegido como su lugar en el mundo)

Ella me hizo recordar a Arena, mi gato.

Como los jardines de mi barrio se habían llenado de lauchas, ratas y ratones de variado tipo y tamaño, entonces, y cansada de colocar veneno con los lógicos inconvenientes y riesgos que ello provoca, decidí conseguir un gato.

Así fue cómo Arena entró a mi vida.

Mis nietos, encantados con la noticia y muy curiosos, cayeron en tropilla cerrada a ver quién era ese bicho del que su abuela hablaba y hablaba; y al notarlo tan pequeño, fascinados hicieron una ronda, con las piernas abiertas utilizándolas como corral.

–         ¡Cerremos las puertas! – decía Francisco al tiempo que apretaba el pie al de su hermano para no dejar salir al gato.

María, más pequeña que ellos y entendiendo las palabras literalmente, corrió a la puerta del patio para cerrarla bien.

–         ¿Cómo se llama Susi?

–         Arena.

Joaquín dijo:

–         Vení, Margarena, vení Margarena linda.

Y Francisco exclamó algo parecido:

–         Vení Margarita querida, vení acá conmigo.

–         Arenita – expresó María – Arenita hermosa…

Así estuvieron buena parte de la tarde jugando con el diminuto felino.

Cuando sus padres vinieron y todos se despidieron de mí, Joaquín me miró serio y me recordó:

–         Mañana volvemos a visitar a Margarena Margarita Arenita.

Cerré la puerta de mi casa y mientras sonreía pensaba:

–         ¿Por qué le cambiaron el nombre por otros más difíciles?

Al cabo de mi debate interno concluí que mis nietos eran un claro ejemplo de la escuela del ser humano, complicándolo todo en vez de simplificarlo.

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Recopilación de Leyes y Decretos. Buenos Aires, 19 de abril de 1822:

Art 1ro: El jefe de Policía y todos sus dependientes, tanto en la ciudad como en la campaña, quedan especialmente encargados de apoderarse de los vagos, cualquiera sea la clase a que pertenezcan.

Art 2do: los vagos aprehendidos serán destinados  inmediatamente al servicio militar por un término doble del menor prefijado en los enganchamientos voluntarios.

Art 4to: en caso que algún individuo aprehendido por vago no sea útil para el servicio militar, quedará sujeto por un año a trabajos públicos.durmiendo

El chofer me sacudió.

  • ¡Señor! paramos veinte minutos para desayunar.

Lo miré con ojos entrecerrados, entremezclando sus palabras con el sueño que se estaba diluyendo  rápidamente.

  • ¿Dónde estamos?
  • En Ojo de Vertiente ¿baja a desayunar?

Salí del colectivo caminando pesadamente, arrastrando los últimos vestigios de mi duermevela.

El bar era pequeño, de esos típicos bares de campo; muebles rústicos muy gastados, el ambiente sobado con el aroma de mil comidas, y las eternas clientas fijas del lugar: las moscas, esas que habían llenado con puntos oscuros la descascarada pintura.

Resignado, y porque cargaba mucha hambre, encontré una silla vacía en una mesa que estaba al fondo. En realidad la única que quedaba porque los demás pasajeros ya se habían acomodado, y me senté frente a un hombre de tez morena y rasgos indios, vestido humildemente pero muy limpio. Lo saludé y me respondió con una sonrisa cortés, luego agachó la vista y miró a un costado de la mesa.

Fue entonces cuando lo vi.

Unos enormes ojazos negros asomaban apenas sobre el mantel, y parecían tragarse el mundo, asimilando con asombro cada sutil movimiento de su entorno.

En ese momento se acercó una mujer y nos preguntó qué íbamos a tomar mientras colocaba dos tazones frente a nosotros.

La observé serio.

  • O usted sacó mal la cuenta, o alguno de nosotros se salteará el desayuno, – y señalé al chiquitín, por si acaso no lo había visto.
  • No, él no pagó pasaje.

Suelo ser muy temperamental; puedo pasar de brisa a huracán en segundos. Mis amigos me dicen que ése es mi rasgo más característico y sé que delante de mí se cuidan de generar climas encontrados. Lo que pocos llegan a comprender de esa actitud es que simplemente soy un hombre con el coraje de enfrentar las injusticias.

  • ¿¡Cómo que no desayuna!? – bramé con mi vozarrón potenciado por la imprevista furia – ¡Tráigale un tazón! él va a tomar mate cocido con leche.  – Y mientras se alejaba con su modo de “hombre grosero-mujer ofendida” agregué: ¡Y ponga mucha más leche que mate!

El padre del niño me agradeció e insistió en que él pagaría.

  • No, no es por el dinero, amigo – le dije, aún molesto – es la actitud lo que me enfurece – porque para la empresa de colectivos o, los dueños del bar, nada significaba una taza más o menos, pero una taza de más iba contra el sistema. Ahora me pregunto ¿para qué existía el sistema si no protegía a los más débiles?

El huracán que tenía adentro me hacía palpitar el corazón apurado. Yo, que me trabé en furiosa pelea porque alguien maltrató un caballo, que despanzurré a un puma sin piedad porque se había empecinado en alimentarse de borregos, que herí a cadenazos a un hombre por matar una docena de ciervos por diversión, con la misma furia defendía la dignidad de un chiquillo. Y lo hacía porque me ofendía callar, a pasar un papelón con mis gritos. Me daba vergüenza que el niño descubriese cómo era el mundo que los mayores orgullosamente le ofrecíamos, vergüenza porque éramos el ejemplo de su futuro, vergüenza porque en nuestra soberbia no podíamos ver que con actos tan simples podíamos, de reyes, convertirnos en mendigos.

Además ¿cómo podía haberme callado sabiendo que la conciencia es nuestro equipaje más pesado?

Minutos después llegó el tercer tazón con mate.

El mocoso abrió los ojos aún más grandes, se puso en puntas de pie, y con sus manitos inclinó el cielo hacia su boca. No le dio tiempo ni para que se formara la nata, y el líquido ni siquiera pudo enfriarse. Estaba tan caliente, que las lágrimas le rodaban por las mejillas mientras lo tomaba.

Medio minuto después dejó la taza vacía sobre la mesa y se relamió los blancos bigotes, luego se recostó sobre la falda de su papá y se quedó dormido.

Lo observé complacido. Mi terremoto se volvió lago, y en esa oportunidad me sentí orgulloso de ser el hombre más malhumorado y temperamental de la tierra.

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“Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo y entonces después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados porque los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos más felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar). Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esta etapa. Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo (a) le vaya mejor, cuando tengamos un mejor carro o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados.”

“La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que ahora. Si no es ahora, ¿cuándo? Tu vida estará siempre llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas. Una de mis frases: “Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar. Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida”. Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.”

“La felicidad “es” el camino; así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nadie… así que deja de esperar hasta que bajes cinco kilos, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz… la felicidad es un trayecto, no un destino!!ancianos

¡Amigo querido! detén un momento tu afán por no sentirte tan solo, sin compañera.
Hace días que no sé de ti. Lo último que me dijiste fue:
– Corto la comunicación porque intentaré rehacer la relación con mi ex novia.
¿Cómo te está yendo? ¿triunfaste o fracasaste?
Probablemente, y porque aún no has vuelto a escribirme, hayas tenido éxito en tu cometido. Pero si todavía no alcanzaste la meta fijada, entonces no claudiques. Nunca olvides que eres fuerte, grande entre grandes; ¿cuántas veces te encontraste de frente con la misma muerte, y la venciste en leal pulseada? Y no fue una, en media docena de oportunidades las circunstancias te pusieron al filo del abismo, brindándote la elección de arrojarte al vacío o frenar la mala racha para darle la cara a las complicaciones, doblegándolas.
Sí, sé que con la parca no se negocia – o sigues vivo o te mata, sin términos medios. Pero ahora es diferente porque estamos hablando de una relación sentimental; y con los sentimientos puedes ceder, tú un poquito y ella otro tanto, hasta llegar a una zona donde ambos se entiendan.
También reconozco que tu misión es una de las más difíciles que afronta el ser humano, ¡Ay! si pudiéramos aceptar o rechazar, así como lo hacen los animales o las plantas, simplemente abriéndonos, o cerrándonos por completo, sin resentimientos, sin tristezas, sin recuerdos dolorosos; y principalmente, sin perder un trozo de corazón en tamaña lid. ¡Gran tarea es ésta! salir enteros vez tras vez.
Y si al final no lo logras, consuélate pensando que existen miles de otros corazones dispuestos a ser conquistados, otras mujeres, otro cielo, la familia, los amigos…
Descansa un tiempo, llora tu dolor, padécelo con paciencia, aguardando a que la ola de desasosiego haya pasado; porque lo superarás, te lo aseguro.
Después llénate de renovadas fuerzas; y cuando te sientas restablecido y listo ¡arremete nuevamente contra los obstáculos! Lo bueno de esta vida es que siempre SIEMPRE encontraremos algo o alguien a quien amar.

GATO2

En España le hicieron la misma pregunta a dos grupos diferentes de personas.

  • ¿Cuál es tu deseo?

El primer grupo respondió:

  • Ser feliz – recibirme de Contador Público- instalar mi propio negocio- viajar a las islas Canarias- viajar por el mundo…

El segundo respondió:

  • Ver a mi hija crecer – despertarme cada mañana con ilusión- caminar – recibir el aire en mi rostro- poder respirar- ver que mi hijo es feliz…

El primer grupo de personas estaba sano, el segundo tenía cáncer.

SÓLO APRECIAMOS LAS PEQUEÑAS COSAS CUANDO CREEMOS QUE LAS VAMOS A PERDER.

corazón