Archivos para el mes de: enero, 2015

Hace unos días creamos en Facebook un grupo con los egresados del secundario de la escuela a donde yo asistía.

Cuando invité a algunos compañeros de mi época escolar a participar, o cuando compartí la idea de juntarnos, alguien comentó:

  • ¿Para qué? ¿para ver cómo hemos envejecido?

Este es el anhelo que me motiva a encontrarme con ellos; ¡quiero disfrutarlos! abrazarlos, escucharlos, compartir vivencias, conocer cuánta vida hicieron luego de separarnos, cuánto han aprendido y cuánto se han enriquecido espiritualmente. Quiero sentirme relajada, sabiendo que estoy entre personas que me entienden sin juzgarme porque reconocen que esa que tienen delante con mis disparates soy yo, Susi Biset, la exagerada de siempre.

No me interesa el cambio en sus rostros, sus achaques, ni cuánto despellejo han tenido que dejar en el camino para llegar a donde ahora se encuentran; porque si fuéramos perfectos entonces seríamos ángeles. Y si alguien nota más de unas pocas arrugas en mí y me lo dicen, a ellos les responderé como lo hice cuando vivía en el campo y mis cuidados faciales no eran una constante:

  • Cada una de mis arrugas es una sonrisa que te dediqué a vos, amigo.pescando en amistad
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Los psicólogos y escritores Pilar Sordo y Bernardo Stamateas regalaron una charla jugosa, brillante y de alto vuelo en “Argentina para armar”.

“Un objeto material, como regalo, puede cambiar el ánimo, digamos, unos tres meses. Luego, la persona que recibió ese obsequio vuelve a como estaba antes de recibirlo. En cambio, el legado que pudo dejar un abuelo, por ejemplo, es algo que permanece toda la vida. Incluso puede salvar a uno de caer en situaciones extremas”. “Un adulto, al cabo de su vida, tendrá alrededor de 40 pérdidas, entre familia, amigos y conocidos. O sea que el dolor es inherente a la vida, el tema es saber manejar el sufrimiento”.
“Hay un estudio que afirma que los abuelos están más contentos que los padres, quienes -estos últimos- viven detrás de la zanahoria (auto, iPhone, celulares de alta gama). Mientras que los abuelos lucen más relajados, sin esa voracidad”, hizo saber Stamateas. “Con el paso del tiempo se tiene menos desenfado, no hay tanto temor a perder”, completó la chilena Pilar Sordo, que subrayó que los años brindan “acumulación de experiencia y profundización de los vínculos”.
¿Cuáles son los regalos más preciados que puede hacer una persona?
“Mirar a los ojos, escuchar al otro y acariciar al prójimo”.
cocinera