Archivos para el mes de: noviembre, 2014

Este es un claro ejemplo de cómo la naturaleza se las ingenia para restablecer el orden cuando la mano desaprensiva del ser humano intenta conmocionar o destruir algo.

Durante años la base militar de Fort Bragg lanzó por el borde de los acantilados hacia el rugiente mar todo tipo de basura, incluyendo automóviles y botellas.

Hace 20 años ya, y notando que en la playa donde dichos desperdicios caían se estaba formando un basural de tamaño increíble, las autoridades decidieron prohibir que continuara siendo utilizado.

Entonces, sola para actuar, la voluntad magnífica de la naturaleza comenzó a crear una de sus tantas obras maestras.

Ahora, y luego de dos décadas, Glass Beach se ha convertido en una maravillosa playa donde todos los desperdicios fueron transformados en bellas piedras de diferentes colores y tonalidades.

Caminar sobre los guijarros es maravilloso, y con solo meter los dedos en esa alfombra multicolor, podemos levantar suaves piedritas redondas en muchas tonalidades.

Sí, lo que el hombre intentó masacrar, la naturaleza con paciencia restauró, volviendo un basurero en una vista magnífica para disfrutar.glass beach glass b

Cuando mi madre comenzó a tener dolores de rodilla cada vez más fuertes, mi padre la llevó al médico.

Él le dijo que tenía artrosis y que nada se podía hacer.

Entonces mi padre, quien no se quedaba quieto hasta encontrar la solución a sus entuertos, decidió averiguar en Uruguay.

Allá le dijeron que existían unas pastillas, fabricadas por un médico particular y compuestas con aleta de tiburón y apitoxina (o sea, veneno de las abejas), que daban muy buenos resultados.

De inmediato partimos a visitarlo y le compramos 10 frascos.

Desde que mamá comenzó a consumirlas, nunca más tuvo dolores en sus rodillas.

Entonces con mi padre dijimos que sería fantástico producirlas masivamente para que todas las personas tuvieran acceso a ellas.

Fuimos nuevamente a verlo al doctor, un hombre con alrededor de 90 años, y le hicimos la propuesta.

  • No, no me interesa – nos respondió de plano.
  • ¿Por qué? – le preguntamos muy asombrados.
  • Porque nadie me garantiza la calidad y pureza del producto terminado.

No hubo modo alguno de convencerlo.

Los años han pasado. Espero que ya alguien las esté haciendo, porque en verdad son fantásticas.55298b2d

Dos de mis nietos van a un colegio que realiza una murga anual en la plaza central de nuestra ciudad. Siempre asisto y me contagio de la melodía pegadiza de los tambores y silbatos.

Hace dos noches fue la del 2014.

Los más pequeños, aquellos que podían cansarse de la larga caminata, esperaban en la plaza mientras los mayores salían desde el colegio. En el momento que se estaban por juntar, vi llegar a los mayores  bailando, tocando sus instrumentos de percusión, saltando y divirtiéndose. Mientras, los menores los observaban y reían felices, lanzando vítores al aire.

En mi imaginación siempre activa lo sentí como si los más pequeños estuvieran recibiendo a los más fuertes, a aquellos que los protegerían, a quienes ya habían pasado por varios períodos y sabían que se podía.

Imposibilitada de contenerme, las lágrimas me brotaron. Con disimulo me las iba secando.

  • No puedes llorar ¿qué va a pensar la gente? Susi ¡no llores!

Entonces una muchacha se me acercó y preguntó:

  • ¿Estás llorando por algo en especial, o simplemente de emoción?
  • De emoción – dije algo avergonzada.
  • ¡Entonces estamos igual! No puedo dejar de llorar.

¡Aleluya! No soy la única sensible, pensé. Y las dos seguimos juntas; ahora sí, demostrando nuestras emociones sin cuidado alguno.10516731_10203169055127112_8890726647202369439_n

Lo que para nosotros, y en la época actual, nos parece una novedad, en realidad era el alimento principal de nuestros nativos. En especial, para aquellos de las zonas más altas, como Bolivia y Perú.

Esta planta cuyo nombre es quinoa o quinua, significa en quechua Cereal Madre. Fue alimento de los Incas durante miles de años; cocinaban sus hojas como ensalada o hervidas, y sus semillas, como arroz.

Recién con la irrupción de los alimentos que traían los conquistadores, los incas reemplazaron la quinoa por patatas y maíz; después, esta maravillosa y nutritiva planta desapareció junto con la cultura de los nativos.

Ahora ha vuelto a resurgir, sobre todo en la zona de los Andes. Y se siembra con éxito en sitios como Inglaterra y Argentina. En nuestro país crece naturalmente; aunque al verlo, la mayoría lo creemos un simple yuyo.

Es un pseudo cereal y posee un mayor porcentaje de proteínas, calcio, fósforo, hierro y magnesio comparado con otros cereales. Contiene los aminoácidos esenciales y es rico en fibra, vitaminas del grupo B, y carece de gluten. Es muy digerible, de rápida cocción y rico sabor.

Es considerado por la FAO como alimento único por su alto valor nutricional, incluso siendo capaz de  sustituir a las proteínas de origen animal.quinoa

No hay una única fundación para Buenos Aires: están las de los conquistadores; las fundaciones míticas; pero también están quienes habitaban la tierra sin tener que fundarla, sin suponerla de su propiedad, sin más deseos que vivir allí una vida apacible.

 

Conocemos, sin embargo, los registros de los conquistadores: las ambiciones personales y secretas de Pedro de Mendoza para embarcarse hacia el Río de la Plata; la codicia de los nobles y los marinos; a la tripulación reclutada entre reos y desclasados; en suma, a las miserias de quienes, más que embarcarse a un mundo nuevo, huían del viejo. Es esa furia, esa violencia la que dominará toda la travesía, la que hará que la colonización sea una conquista, que los intercambios se vuelvan apropiaciones.

 

Los querandíes –habitantes originales de la Buenos Aires fundada por esos escapados de España– pueden vivir de la tierra, con la tierra, sin necesitar nombrarla, llevan adelante una vida de sosiego sin lujos, de comunión con el entorno y la naturaleza. Ni siquiera ven a los barcos que se acercan como invasores.

 

Sin embargo, esta fundación se escribe con sangre: los españoles, pacíficos en apariencia, atacan a los pobladores del lugar; Pedro de Mendoza se apropia de la mujer de un capitanejo de la tribu. Con esa historia como metáfora de la violencia de la conquista, que relata coraje de una querandí que no se resigna a ser parte de un séquito invasor, Susana Biset vuelve a fundar Buenos Aires: una ciudad que nace signada por un enfrentamiento irreconciliable entre dos mundos.ylda_xl

 

¡Cuánta fortaleza requiere el ser humano para aceptar la vida como se le va presentando! Con sus lógicos inconvenientes y obstáculos de acuerdo con sus elecciones personales; lobos en el bosque, águilas en el cielo, y delfines en el agua.
Estamos obligados a tener la cintura elástica para corregir nuestro timón cuando lo notamos demasiado desviado, y poseer el fabuloso poder de resiliencia para rearmarnos cuando creemos que estamos cayendo en un pozo sin fondo.
Y al final, cuando sentimos que ya nada nos queda, aun así saber reconocer que debemos perseverar porque en alguna parte, quizás detrás de las montañas más altas o de las nubes más tormentosas, el sol continúa brillando para nosotros.20070503AAV820

Soy enemiga de hacer algo que me desagrada. Y en ello incluyo los ejercicios forzados porque sí nada más.

No tengo inconveniente alguno en derribar un árbol a pura hacha, pico y pala; en levantar una pared con ladrillos y mezcla de cal y cemento. No tengo problema alguno en correr un cerdo cuando se ha escapado para volverlo al chiquero… Más aún, busco dichas situaciones o las provoco ¡pero no me pidan que me siente en una bicicleta fija y pedalee durante media hora! O que realice cien abdominales o que levante pesas hasta mancarme o que corra en una cinta.

  • ¿Y pa’ dónde va doñita?

Para mí, ello es un desperdicio de energía y vida.

De nada vale tener un cuerpo perfecto si la alegría no forma parte del paquete personal.gato gimnasia