Archivos para el mes de: octubre, 2014

Por favor, lean este párrafo al final de una guía para viajar al Impenetrable escrita por Ricardo Tiddi.
¡Cuánto amoroso respeto hacia nuestros nativos transmite!

Buenas normas: La gente del Impenetrable tiene sus tradiciones que
tenemos que entender y respetar. Al acercarse a una casa en el
campo es buena costumbre detenerse y pedir permiso a los dueños
o, en caso de que nadie nos vea, batir las manos y esperar que alguien nos
atienda. Nadie nos negará nunca una foto, pero es buena norma
preguntar antes de sacarla y luego mostrar para compartirla con la
gente. En el caso de los wichí, tener presente que generalmente un
silencio sin sonrisa equivale a un “no, gracias”.
Respetar las pausas en los diálogos y los tiempos de la gente es
parte fundamental de preservar la cultura y la naturaleza del lugar.??????????

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Siempre escucho:

  • Adoro que mi pareja me adule, me sorprenda con regalos, que esté pendiente de mis inquietudes, que mantenga presente el idilio…

Tenía una profesora que nos contó esta historia:

  • Estaba casada desde hacía años y con mi marido nos llevábamos muy bien. De pronto y durante bastante tiempo, otro hombre comenzó a regalarme bombones, a traerme flores, a decirme continuamente cuan hermosa era; un par de veces me llevó a cenar, se ocupaba hasta de mis más nimios deseos… hasta que me llené de dudas. ¿Qué iba a hacer? ¿con cuál de los dos me quedaría? Uno me atendía como a una reina, y el otro estaba ahí para lo que yo quisiera, leal, callado, sereno y sin estallidos de luces…

Esa noche, tarde ya, y luego de haberme decidido, regresé a mi hogar, me recosté al lado de mi marido y lo abracé con fuerza.

 

Sí, por supuesto que es hermoso que nos regaloneen y nos digan cuán hermosas somos; pero tampoco es necesario que nos lo demuestren a cada momento, y reconociendo cuán ricas somos al saber que existe alguien que nos ha elegido por sobre las demás personas, y continúa haciéndolo.

 

En la película El violinista en el tejado, el protagonista, luego de lidiar con los pretendientes de sus hijas, un buen día se pregunta si acaso su mujer lo ama.

Corriendo desesperado va a su encuentro y se lo pregunta.

  • ¿Me amas?

Ella lo mira extrañada, le dice que no pregunte sonseras y continúa con lo suyo.

  • ¡No, mujer! Dime ¿me amas?
  • Claro, claro.
  • ¡NO! te lo pregunto de verdad ¿me amas?

Ella se detiene, le sonríe y le responde:

  • Todos los días lavo tu ropa, la plancho, te cocino, te atiendo en todo sentido y permanezco a tu lado en las buenas y en las malas. Si eso no es amor, entonces dime qué es.Norman_Rockwell_4_Ages_Love_Fondly_Do_We_Remember

 

Te apunta con un revólver en el centro de tus miedos, te arrincona, y antes de escuchar el disparo, mueres.
¿Literatura? No, investigaciones científicas han revelado que esta escena se repite en millones de hogares en el mundo. Aislados de sus semejantes, hombres y mujeres se consumen en una solitaria agonía.
Se estima que en Estados Unidos alrededor del 40 por ciento de las personas se sienten solas, el doble que hace tres décadas.
Las personas que se sienten solas duermen poco y mal. En su reclusión, el mundo exterior se convierte en una fuente constante de amenazas, lo cual provoca un estado de vigilia casi perenne. El cerebro se mantiene alerta, como cuando nuestros antepasados se separaban de sus tribus y se sabían más vulnerables a los ataques de otros animales. Menos sueño significa también falta de descanso, ascenso de la presión arterial e incremento del cortisol, una hormona relacionada con el estrés. El resultado es una aceleración del envejecimiento.
La soledad multiplica las posibilidades de sufrir una muerte prematura. Según los estudios de la Universidad de Chicago, el aislamiento social afecta la salud casi tanto como la pobreza y el doble que la obesidad. Una persona recluida en su casa, con escasas interacciones sociales, tiene un 14 por ciento más de probabilidades de morir precozmente que otra con una fructífera vida social.
El sistema inmunitario de los solitarios reduce sus defensas ante la invasión de virus y otros peligros externos. Como consecuencia, estas personas exhiben una tasa mayor de muertes por cáncer, infecciones y enfermedades cardiovasculares.

Después de leer esto, disculpen, me voy a tomar un café con mis amigas.
Cambio y fuera.amistad

 

Lo que antecede no lo escribí yo; sin embargo, si lo transcribo es porque me sonó a gran verdad.

 

En la amistad avanzamos a paso seguro, primero conociendo a nuestro futuro amigo en las repetidas ocasiones en que nos juntamos, luego haciéndonos cada vez más íntimos porque nos buscamos adrede, uniéndonos por afinidad de pareceres y no por algo más recóndito y dominante que nos maneja el ser completo; muchas veces, impidiéndonos pensar con congruencia.

La amistad es esa relación livianita que nada compromete, nada obliga, y mucho da.

 

Así tendrían que resultar las relaciones sentimentales; ligeritas, como avanza con suavidad la marea, abarcándolo todo de a poco.  Tranquilo, como haciéndose el distraído, llega el amor.

Los árabes dicen: el amor crece en la convivencia.

 

Sí, claro, estoy de acuerdo con ustedes; cuando la pasión llega como creciente de un río después de una tormenta estival, atropellándolo todo  y cubriendo cada centímetro de nuestro ser, eso también es maravilloso.

Pero ¿Cuántas veces nos damos contra una pared de granito luego de creer que estábamos absolutamente enamorados?

  • ¡Epa! No resultó ser como pensaba ¡qué oculto tenía su verdadero temple, el muy descarado mocito! – nos decimos al romper una relación, sintiéndonos defraudadas en nuestro sector más sensible, el alma; y habiendo ignorado las señales, porque estas siempre existen.

¡Y cómo duele esa clase de dolor!

 

Entonces, que no les parezca extraño si alguna vez escuchan a una ancianita decir, recapacitando sobre las predilecciones en su larga vida:

  • ¿Amores? ¡Uf, sí, tuve muchísimos! – sonríe con ternura y comienza a explicarnos – ustedes son mis amores, también mis parientes más queridos, mis amigos, mis innumerables mascotas, todos aquellos que de una u otra forma han participado activamente en mi existencia… – sin mencionar a las parejas, porque nunca llegaron a esa afinidad de corazones.el beso

 

Estoy hastiada de escuchar que no podemos comer una hamburguesa de Mc Donald’s (que son requete exquisitas, por cierto) sin tener culpa, porque nos estamos envenenado. Estoy harta de que me digan que si saboreo un sándwich, una pizza o un exquisito chocolate, moriré por culpa del exceso de colesterol. Cansada estoy de oír:
– ¡Ah! ¿comiste torta con crema? ahora aguántate las consecuencias.
En mis innumerables lecturas he comprobado que algunas de las personas más saludables del mundo también consumen comida chatarra, o 12 huevos por día, o 30 salchichas de una sola vez, o dos docenas de empanadas de una sola tragada (mi primo ¡bestia él!).
Sin embargo, muchos están fuertes como un roble. Entonces arribo a la conclusión que todo se debe a nuestra genética, a nuestro ejercicio diario, a la cantidad de energía que gastamos, y a nuestra contextura general.
¡Disfrutemos pues de alguna desbandada! masticando unos bocados de aquello que más nos agrada.
¡Viva la vida! ¡abajo los complejos y las culpas!milanesas con papas

Existe un maravilloso libro sobre El Impenetrable, cuyos autores son: Riccardo Tiddi, Sofia Heinonen, Veronica Quiroga y Lorena Lopez. El mismo es accesible para todos aquellos quienes deseen leerlo, bajándolo desde la página web que adjunto. Habla sobre la riqueza natural y cultural de la zona y del Proyecto de Ley para declarar Parque Nacional al Impenetrable.
¡Maravillosas fotografías! muy claras las notas.
Todos los colegios y escuelas deberían tenerlo.
¡DEBEMOS HACER FUERZA PARA QUE SALGA LA LEY DE INMEDIATO! Estamos defendiendo uno de nuestros patrimonios más valiosos.

Que quien duerma contigo tenga tus mismos sueños.

  • Y que no ronque.

A esto último lo agregaron con ironía mis amigas.

Claro, nosotras tenemos 60 años y pensamos diferente a los jóvenes.

¿Han notado cómo, a medida que cambian las edades, pensamos distinto?

Cuando somos adolescentes nuestros amores son platónicos, y al enamorarnos, nuestro galán es mucho más que perfecto, haciéndonos difícil la tarea de encontrarle defectos.

Luego, cuando pasamos los treinta, nos volvemos apurados, amando a las corridas porque estamos tras nuestros objetivos, criando chiquillos y levantando nuestro hogar.

A los cuarenta comenzamos con la ironía; nos damos cuenta de que la vida se nos escurre y aún no hemos concretado algunos sueños. Mientras tanto, junto a nosotras, nuestro compañero engorda, comienza a roncar y a atendernos menos en todo sentido, como si se estuviera entregando a su destino.

  • ¡Quiero sentir el corazón saltando en mi pecho! ¡quiero padecer el amor, disfrutarlo, sofocarme con su poderoso abrazo! No quiero dormirme despierta en mis próximos años – eso comentan mis amigas de caminata; y sus gestos son elocuentes, al tiempo que sueñan con ese casi imposible anhelo.

Sí claro, nosotras también envejecemos, pero nuestra llama de la sensibilidad es más permanente.

Finalmente, a los cincuenta nos liberamos de los deseos no cumplidos, de los compromisos, de cuanto nos vuelve más pesadas y nos pone de mal humor, y de todo aquello que retrasa nuestro único objetivo para el futuro: disfrutar.

Mujeres, a ustedes especialmente les transmito este consejo que escuché hace poco:

  • Amen más a sus hombres y necesítenlos menos.

¡Vamos! sacudámonos la modorra ¡La edad de oro ha llegado! No se detengan a reflexionar demasiado sobre si está bien o mal el sentirse tan flojita al enfrentar los “yo debo”, recuerden que la decrepitud está mucho más cerca de lo que nos parece.55298b2d

 

Siempre hablo de mis distendidas tertulias cuando salgo a caminar con mis amigas. En esos momentos destapamos la olla de nuestras trivialidades más actuales y las comentamos a viva voz, creando los debates más interesantes y a veces, hasta disparatados.

Hace unos días fuimos a dar una vuelta por la orilla de nuestro río, alejadas del sitio donde los efluentes cloacales salen crudos y sin tratamiento alguno, por supuesto (¡AUTORIDADES! ¿para cuándo la planta de tratamiento?), y nos sentamos a tomar mates cerca de una mujer que hacía un SUDOKU.

Durante una hora charlamos de cualquier cosa y de todo a la vez.

Yo miraba cada tanto a la vecina desconocida y notaba que siempre se encontraba en el mismo acertijo de escritura, sin avanzar jamás.

Claro, debía estar sumamente entretenida con nuestra conversación.

Como me contaba mi querida amiga, Patry Bologna, cuando le estaban haciendo un estudio que requería anestesia…

  • ¿Usted sabe doctor que los titanes en Júpiter estallan cuando los miramos fuerte? ¿y que en Salta los pepinos florecen antes?
  • Ajá – exclamaba el asistente de turno con ojos aburridos.
  • Además, si miramos por un caleidoscopio, veremos las cosas de otra manera… el peluche de mi amiga…
  • Señorita, la vamos a anestesiar.
  • ¡No, espere! Le sigo contando…. Zzzzzzzzz.

Silencio total.

Los enfermeros y el médico se miraron aliviados.

Sí, sólo con anestesia una mujer puede ser callada.cansado

 

Eso dice José Hernández en su poema Martín Fierro, libro que en Argentina, para muchos es como la biblia, tanto así lo consultan y ponen en práctica sus consejos.
Bien, José Hernández estaba convencido que mientras más amigos teníamos, mejor la pasábamos; porque con amigos todo se puede, todo es posible. Y hasta los objetivos más disparatados pueden verse desde otra óptica, estudiándolos como factibles.
Nunca hubiera comenzado a publicar si mis amigos no me hubiesen insistido en que valía la pena hacerlo. Nunca me hubiera atrevido a vivir en una granja si mis amigos no me hubieran alentado a ello (¡y qué maravilla fue!), nunca me hubiera atrevido a viajar sola a Trevelin si docenas de veces mis más allegados no me alentaban a concretarlo… ¿y a la ventosa Zapala? ¡gracias Graciela Andres por invitarme a visitarlos!
¿Qué piensan de los defectos? Ellos los pasan por alto porque saben que estos forman parte de las cualidades que definen a las personas. Además, si fuéramos perfectos, entonces no estaríamos en la tierra.
Reconozco también que la risa, las ilusiones, los viajes, incluso las tristezas y los más devastadores inconvenientes se multiplican o minimizan si estamos con amigos.
¡Ay! a pesar de considerarlos imprescindibles, yo misma creo que a veces los tomo a la ligera, como parte de mi mobiliario personal, y sin darles el valor que ellos se merecen.
Sin embargo, al momento de elegir con quién me juntaré, con quién prefiero viajar, y con quién deseo tomar un café, sin dudarlo llamo a mis amigos de siempre.
¡Gracias a todos ustedes por darle más riqueza a mi vida!amistad