Por lo común he sido una mujer solitaria. En general, el escritor – y tal vez por su necesidad de aislarse para escribir – lo es.

El resultado de ello es una vida bastante casera, asisto a pocos eventos sociales y mantengo escasa relación con las demás personas.

Aun así, tengo maravillosos amigos, y muchos.

A lo largo de mi vida me he encontrado con diferentes personas con las cuales coincidía en mis predilecciones; cuando estaba pupila, mis nuevas amigas  fueron aquellas a quienes les encantaba curiosear, inventar historias y escribir artículos en el diario, tal como a mí me gustaba. Incluso llegamos a hacer un periódico clandestino que repartíamos bajo los pupitres, y hablaba sobre los chimentos de la escuela.

Desde que comencé a publicar mis libros, mis mejores amigos se centraron entre los escritores y lectores, justamente porque compartimos la misma predilección por investigar sobre historia y por explayarnos en amores imposibles, en pasiones desbordantes y en odios inconcebibles.

Así pues, es en la afinidad de pareceres, y desarrollando nuestras predilecciones, donde encontraremos los más cercanos y fieles amigos.amigos