Años atrás, cierto día mi hijo apareció todo ensangrentado.
Como cualquier madre, grité de espanto y corrí hacia él.
Agitado me contó que había discutido con unos compañeros del colegio, y ellos terminaron por atacarlo a bofetadas.
Luego del primer susto, y de comprobar que aún estaba entero y sólo tenía algunos rasguños y moretones, con mi marido le sugerimos que acudiera a un gimnasio para practicar defensa personal, o por lo menos, que supiera cómo repeler los puñetazos de los inadaptados de siempre.
Entonces comenzó a ir a boxeo durante un tiempo. Como no le agradó mucho, pasó a fisicoculturismo, pensando que si desarrollaba sus músculos, podría contra el mundo entero. Luego se unió a un equipo de futbol donde sus compañeros más belicosos le enseñaron algunas tácticas de defensa… al final, y después de intentar de muchas maneras el modo de aprender a ser un excelente guerrero, participando activamente en las peleas, optó por lo más sano, parlamentar.
De ese modo, no sólo ha hecho grandes amigos por donde las vicisitudes de la vida lo han llevado, sino que también, ya nadie ha vuelto a agredirlo.
No vivamos tan atemorizados, la vida es muy inteligente y suele darnos las respuestas más simples.imagenes-chistosas-animales-39