Es cierto lo que usté dice, Don Juan Pablo, aunque con esta entuavía no lo puedo afirmar categóricamente afirmao.
Estamos en la etapa de conocernos y le diré que tiene su carácter. Por aí, de bien que está haciendo su tarea, me pega unas prendidas de luces como pa llamar la atención mía y decirme “ACA ESTOY YO…” y empieza a sacudirse como pa espantar pulgas.
También he notao que parece que el crestiano que la fabricó, le quiso dar una personalidá parecida a la de una esposa de carne y hueso, como pa que no sea tan distantante. Una especie de indesición no decidida, porque por aí da gueltas pa un lao, al rato pal otro. Para, echa agua, arranca de nuevo pal lao contrario del último que dio guelta. Una desgracia de no decidirse pa dónde dir.
Y yo le esplico que la vida no es ansina, que hay que rumbiar pa un destino y no dar tanta guelta, porque al final, la veo que termina vomitando. Pero no hay caso, es porfiada como mula tuerta.7