Suelo acompañar a mis hijos en sus viajes. Y siempre recordamos esas anécdotas insólitas que solo nos suceden cuando nos encontramos en un sitio cuyas costumbres casi desconocemos; esas que llenan de ternura, alegría y diversión nuestra historia personal.

Recuerdo que años atrás, apenas arribamos en la Transit a Humahuaca, nos encontrábamos tan fascinados con su increíble paisaje, que no miramos por dónde circulábamos.

El estridente silbato de un policía nos detuvo en nuestra embobada admiración paisajística.

–         ¿Sí, señor policía…? – peguntó asombrado mi hijo, preguntándose para qué podía habernos detenido.

–         Usted acaba de entrar contra mano  en esta calle.

Con mi nuera nos miramos consternadas, estábamos rodeando una rotonda con su calle anchísima, quizás la única calle ancha del pueblo; y también, éramos uno de los escasos vehículos que a ese momento circulaban por ahí.

–         ¿Qué hicimos mal?

–         La vía de esta rotonda va para el otro lado – nos explicó el oficial.

–         ¿Dónde está el letrero que así lo indica?

Él lo señaló, mostrándonos un cartel diminuto (pero diminuto es decir mucho, porque en verdad que era microscópico) que habíamos pasado sin advertir.

Conclusión, a 3.000 metros de altura, en un lugar alejado de casi cualquier otro paraje medianamente habitado, pagamos una interesante suma de dinero.

El contraste no podía ser más grande; en medio de un paisaje inhóspito y repleto de bellezas naturales de ensueño, un policía nos reprendía por manejar mal. ¡Y eso que íbamos en primera!

Ese pueblo es una maravilla de sensaciones autóctonas; su feria alrededor de la plaza, sus innumerables tiendas de artículos caseros confeccionados por sus residentes con materias primas del lugar, material como madera porosa de cactus (esa donde llevo mis señaladores hechos al crochet), lana de llama, palos, rocas… su gente es tímida aunque amorosa, sus comidas son sabrosas y típicas… ¡su paisaje! su sol resplandeciente que hace estallar los ojos, su calor diurno y su tremendo frío nocturno… ¡qué recuerdos…!

Todo ello, pronto nos hizo olvidar tan insólita multa.DIGITAL CAMERA DIGITAL CAMERA DIGITAL CAMERA