Archivos para el mes de: agosto, 2014

Si usted está convencido de algo, entonces insista. Sólo así verá los resultados favorables de su perseverancia.

Guíese por sus impulsos, con la pasión como timón de sus preferencias, cualquiera estas sean. Y si usted cree con absoluta certeza que conseguirá llegar a la meta deseada, entonces no desista.

En la lista de los perdedores, en primer lugar están los cómodos, los que se rinden cuando las circunstancias se ponen escabrosas, cuando todo se vuelve demasiado complicado, cuando los astros nos dicen que vamos bien pero el mundo terrenal nos señala que estamos fallando.

¡Claro que no es simple! Pero insisto, si estamos seguros – bueno, o casi seguros – de algo ¡Insistamos en el objetivo fijado!

Y esto es lo mismo en lo referido a cualquier tema, para cualquier sueño, cualquier meta.

Si deseamos hacer un postre, pues debemos seguir todos los pasos, sin saltearnos ninguno; y tener mucho control en nuestro proceder, porque a mí me encanta inventar, variar, cambiar ingredientes… (¡ja! y después espero obtener el mismo resultado).

¡Ay, cómo detesto esa frase que dice!:

  • Nunca mucho costó poco.

¡Puf! A veces me canso de sólo decirla. Y lamentablemente es así.

De todos modos, jamás olvidemos que nuestro principal objetivo en la vida debe ser disfrutarla, por encima de cualquier sueño o cualquier  obstáculo.

flor espinosa

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¿Alguien ve esta preciosa serie de la BBC que pasan por el canal Europa Europa?

En el último capítulo, los protagonistas – él es el dueño de las galerías y ella, una empleada – están enamorados.

Pero él se encuentra prometido para contraer matrimonio por obligación con una rica señorita cuyo padre ha comprado todas las propiedades, incluyendo Galerías Paradise.

Cuando los enamorados se reúnen, previo al casamiento, él le dice que no contraerá matrimonio porque no ama a aquella mujer; sin importarle que, luego de esa decisión, probablemente pierda su negocio – ese por el cual se ha esforzado su vida entera – y comenzará de nuevo desde cero, al lado de su amada.

Ella le responde que no podrá tolerar llevar, por el resto de su existencia, semejante peso en su consciencia.

  • Pero no te inquietes. Continuaré trabajando aquí; y cada vez que pases y me mires, mis ojos te dirán que te sigo amando, y yo veré en los tuyos lo mismo.

 

El día de la boda, él está trajeado y listo para ir a la iglesia. Pero antes de hacerlo, corre por toda Galerías Paradise buscándola. Al encontrarla sonríe, ella también se ríe, y se besan apasionadamente.

¡Eso es amor!

Suceda lo que suceda, siempre estaré contigo.Galerias_Paradise-Capitulo_8-John_Moray-Denise_Lovett-Katherine_Glendenning_MDSVID20130428_0039_6

Esta foto marca el final de la carrera de Álvaro Múnera como torero matador. El muchacho se desplomó lleno de remordimiento en la mitad de la corrida cuando se dio cuenta de que el toro se negaba a pelear por su vida. Álvaro se ha convertido en un adversario ávido de las corridas de toros.
Múnera recuerda ese momento:.. ” Y de repente, miré el toro… Tenía la inocencia que todos los animales tienen en sus ojos, y él me miró, sintiendo dentro de mí un: ¿Por qué? Era como un grito por  justicia en el fondo de mí. Yo lo describiría como una conexión, porque si uno confiesa, y espera que sea perdonado… me sentí como la peor persona en la tierra”…
A partir de ese día en adelante se convirtió en un gran opositorNueva imagen

Quienes viven en mi ciudad probablemente sepan dónde se encuentra este extraordinario árbol. Lo llamo, el árbol de las verrugas. Y cuando paso cerca de él me da tanta lástima su aspecto inusual, que me hace recordar una poesía que memoricé cuando era chica.

Se llama “La Higuera”, y la recuerdo así:

 

Porque es áspera y fea, porque todas sus ramas son grises, yo le tengo piedad a la higuera.

En mi huerto hay cien árboles bellos; ciruelos redondos, limoneros rectos y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras todos ellos se cubren de flores en torno a la higuera; y la pobre parece tan triste con sus arrugados gajos que nunca de apretados capullos se visten.

Entonces, cada vez que paso a su lado digo, procurando hacer dulce y alegre mi acento:

  • ¡Es la higuera el más bello de los árboles todos del huerto!

Si ella escucha, si comprende el idioma que hablo ¡Qué dulzura tan honda hará nido en su alma de sensible árbol! Y tal vez, a la noche, cuando el viento abanique su copa, embriagada de gozo le cuente:

  • ¡Hoy a mí me dijeron hermosa!20140425_182839 20140425_182822

Así ¿quién puede decir si estamos de frente o de espaldas?

 

Uno de los mayores anhelos de las mujeres es tener un estómago plano “con los ravioles marcados” decían mis hijos, dando a entender con ello que sus vientres parecían una bella tira de pastas, simétricos, cuadrados, perfectos en el más completo significado de la palabra. Claro que con el paso de los años ello quedó en un buen recuerdo nada más, porque mis hijos aumentaron su estructura grasosa de acuerdo a las delicias que elaboraban sus esposas.

No muchas personas consiguen ser planas; o porque genéticamente ya nacieron así (¡ojo! seguro que si tienen demasiada pancita para su gusto, deben también poseer alguna cualidad que lo compense. Jamás olviden la ley del equilibrio) también puede suceder que les haya surgido luego de un parto, cosa que se corrige con gimnasia, y tiempo. El tiempo acomoda muchas cosas, tampoco lo olviden… y sino, es el mismo tiempo quien nos lleva a la acomodaticia resignación (ya me amigué con mis arrugas).

O puede suceder que la gordura nos haya aparecido con los años.

Yo recuerdo haber tenido pancita cuando era niña. Mamá desesperaba al verme, y yo… ¡yo disfrutaba de mi infancia! Luego, cuando mi cuerpo se fue estilizando, mis gorduritas desaparecieron, tal vez estirándose hasta lo imposible para ocupar cada espacio de mi gran estatura.

Sin embargo, si no conseguimos disimularla con pantalones ajustados, podemos probar con la gimnasia. ¡Pero tampoco se maten con ejercicios forzados!

Nada que nos haga sufrir, puede conducirnos a la felicidad; porque los laureles nunca serán equivalentes a nuestros padecimientos.

La natación es perfecta, nos aplana el vientre como magia. También la bicicleta, aunque no vayan a practicarla en una fija, mejor adopten la costumbre de ir y regresar a sus trabajos en ella; es mucho más entretenido, y hacemos gimnasia sin enterarnos casi.

Y al final, si no obtenemos los resultados anhelados, si arribamos a la conclusión que nunca nos pareceremos a las modelos, entonces recuerden que los hombres las prefieren gorditas (en este concepto descarto, por tontos, a aquellos que las buscan anoréxicas).que-risa

En 1870 Lucio Mansilla recibió una orden del Presidente Sarmiento; él le dijo que debía ir hasta las tolderías de los ranqueles, en Río Cuarto, y hablar con los nativos para fortalecer el tratado de paz firmado tiempo atrás entre indios y criollos.

Mansilla se dirigió hasta los asentamientos del poderoso cacique Mariano Rosas.

En uno de esos toldos se le acercó un indio, y señalando sus guantes hechos con piel de castor, le preguntó que eran.

  • Botas para mis manos – le explicó Mansilla, y se los quitó, entregándoselos, así el indio se los probaba.

Un rato después se los pidió.

  • ¡Nooo! Yo no devuelvo.
  • Pero son míos.
  • ¡No! ahora yo indio con botas de mano, igual que los cristianos.

Entonces a Mansilla se le ocurrió que podía comprárselos. Sacó una libra esterlina y se la dio. El indio la tomó y se la guardó en el bolsillo, aunque no le entregó los guantes.

  • ¡Epa! Te los acabo de comprar, si no me das las botas de mano, por lo menos, devuélveme el dinero.
  • ¡Nooo! Yo indio pobre, tú, cristiano rico.

Y dándose vuelta, se retiró con los guantes y la moneda.ANCIANA TEHUELCHE

 

 

 

 

(y ya no me reten porque frunzo el ceño)

Hay diez costumbres que nos permitirán seguir con la mente activa y despierta a pesar del paso de los años: el chocolate (tampoco abusarse), la gimnasia mental (mi tía hace el sudoku), dormir bien (en esto incluyo una siesta), reírse de continuo (acá me saco un diez), tener relaciones sociales (las ostras, perdieron), oxigenarse (o sea, salir a caminar o andar en bici), meditar (darse el tiempo para analizar las diferentes cuestiones, sin obrar por impulso), y fruncir el ceño (porque ello les demuestra a los demás que estamos concentrados y nos dan el espacio para pensar).

Voilà! Bienvenidas sean mis arrugas de la frente…. ¡y todas las demás!flores papel

Uno de mis hijos leyó en face el artículo que escribí hace unos días sobre el dulce de uvas, e intrigado me llamó por teléfono:

  • Hola mamá. Una pregunta ¿cuándo aprendiste a cocinar? Porque en mis veinticinco años viviendo contigo, jamás supiste hacerlo.

Juaáa…..!!!!!  permítanme reírme de nuevo de mí misma.

De todos modos, sigo insistiendo en mis fallidas artes culinarias. Ahora estoy haciendo unos pancitos negros que son exxxpectaculares (como solía escribirlo mi mejor amiga, mi hermana).

Aquí va la receta (copiada en algunos ingredientes de mi prima):

 

Amasar medio kilo de harina de salvado con levadura de cerveza previamente remojada en una taza con leche tibia y un poquito de azúcar. Agregar unos 100 cc de aceite de oliva (del bueno, no de ese que huele como aliento de Alien número 80), frutos secos de arándano o de cualquier otra, semillas a gusto (yo pongo chia, girasol pelado, amaranto y sésamo). Y para endulzarlos apenas, agrego dulce de cerveza negra (aaaah! También lo hago yo, hirviendo cerveza negra con azúcar. Sí, María Elisa, queda como una jalea). Otra ingrediente que le pongo es una tacita llena con harina de algarrobo.

Esta última les da un aroma muy especial, inundando la casa con su perfume cuando se están cocinando.

Los pongo a leudar, y por último, al horno.

Cuando están listos… ¡requeteglup!cocinera

  • Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor; solicito permiso para ir a buscarlo.
  • Permiso denegado, soldado -replicó el oficial -no quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente ya esté muerto.

El soldado, haciendo caso omiso de la prohibición, salió. Una hora más tarde

regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso:

  • ¡¡¡Ya le dije yo que había muerto!! ¡¡¡ahora he perdido a dos hombres!!¿valía la pena ir allá para traer un cadáver?

A lo que el soldado moribundo respondió:

  • ¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía a estaba vivo y pudo decirme:

 

ESTABA SEGURO DE QUE VENDRÍAS  !!!!

amigo alejándose

 

Ayer, cuando pasaba por una vereda con construcciones muy antiguas, en una puerta leí un cartel improvisado que, escrito a mano alzada con fibra sobre un afiche, decía:

  • Pase y sírvase.: libros gratis.

De inmediato comencé a atragantarme, y mis ojos se agrandaron como bolas de hielo caliente.

  • ¿Quée……?

Miré las pilas y encontré novelas de Isabel Allende, de García Márquez, y otros autores menos conocidos.

Entonces me atacó la urgencia. Ansiosa busqué en la misma vereda algo con qué llevarlos a mi hogar, porque eran demasiados y no podía transportarlos en mis brazos.

Un poco más allá había una obra en construcción. Corriendo fui hasta donde se encontraban los albañiles trabajando y les pedí prestada una carretilla.

  • La necesito para cargarla con libros que vi en una pila de residuos.

¿Qué habrán pensado al escuchar ruego tan insólito? pero mi desesperación debe haber sido tan elocuente, que me la cedieron.

Regresé con ella a tan gratuito y hermoso ofrecimiento, y junté todos los libros, llevándolos feliz hasta mi casa.

Allí los veo ahora, silenciosos y erguidos en la repisa que amaga ceder ante tanto peso, llenando con sabiduría ancestral mi hogar.

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