Archivos para el mes de: julio, 2014

Con los años llegan las arrugas en el cuello, las pérdidas de memoria y la flacidez de la piel.

Se trata de una situación bastante deprimente para algunos, o para la mayoría.
Lo cierto es que sí lo sería si el envejecimiento consistiera solo en eso. Pero, en realidad, la edad puede ofrecerle momentos y sensaciones espectaculares.

1. Es cuando tiene más probabilidades de ser feliz. Un estudio reciente reveló que las épocas de mayor felicidad en las personas tenían lugar durante la juventud y al alcanzar los 70 u 80 años.
Algunos expertos creen que es porque la gente mayor es capaz de controlar los instintos sociales y emocionales que han desarrollado con la experiencia.
2. Su mente puede ser más aguda. Un estudio reveló que los controladores aéreos mayores sobresalían en las misiones que requerían alta concentración y realizaban su trabajo tan bien como sus compañeros más jóvenes, porque eran capaces de superar cualquier debilidad gracias a su amplia experiencia.
3. Es capaz de resolver conflictos sociales de forma más práctica. La gente mayor razona mejor cuando se trata de resolver dilemas y conflictos sociales.
4. Su vida sexual puede mejorar. Hay estudios que señalan que la satisfacción en la cama aumenta con la edad, aunque experimentes una disminución en el deseo sexual.
5. No tiene el estrés que solía. Aunque admiten tener problemas de salud, las preocupaciones por el trabajo, el dinero y la familia, disminuyen.
6. Su matrimonio es más fuerte. Una de las razones es que las parejas de larga duración aprenden a expresar más su cariño, especialmente una vez que los hijos se van de casa.
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Hace unos días vi un dibujo de una página tantra con descripción debajo. Entre varias otras cosas, decía esto:

La coraza corporal es un proceso en el que las experiencias traumáticas del pasado han quedado acumuladas en los tejidos musculares del cuerpo. –

Donde otras terapias no han podido sanarte es muy probable que esta sí pueda hacerlo. Una pareja con firme deseo de sanarse y evolucionar, sin formación psicoterapeutica, puede practicar esta versión sencilla sin problema ni contraindicación alguna. Para casos graves habrá que acudir a un Maestro Tántrico.

 

Primero me concentré en el dibujo de dicha página, estudiándolo a consciencia desde todos los ángulos. Pero por más que le buscaba la vuelta, no había caso, no entendía a qué enfermedad se refería el dibujo.

Luego de cinco minutos de estar hechizada intentando descubrir el misterio (bué, acepto que no soy demasiado inteligente) me pareció que FINALMENTE se me habían aclarado las cosas… o por lo menos, eso creía.

Entonces, como soy muy seguidora de las sabias palabras de Leo, leí su comentario para ver si él terminaba de dilucidar el acertijo.

Más abajo, nuestro grande:Leo Batic, hacía este comentario:

 

Mirá que hay maneras fáciles de decirlo, eh? Imagino a un montón de personas leyendo esto y rascándose la cabeza hasta sacarse seborrea.
Y lo peor es que con palabras sencillas un montón de gente podría resolver muchos problemas.
Si los hombres preguntan, si van despacio y con amor, si las mujeres se relajan y hablan de lo que les molesta, de lo que les da placer, y ambos se miman y acarician, pensando en el otro, ya avanzamos un montón.

 

¡Voilà! Yo estaba en lo cierto: la página mostraba la zona sexual femenina; y hablaba de “la coraza corporal, producto de las experiencias traumáticas” ¿esa era la enfermedad?

–         ¡Acabáramos con las sonseras! – me dije – ¿para qué lo vamos a hacer simple, si podemos hacerlo complicado?

 

Descubriendo el misterio

(no lo escribí yo)

“Las personas que no se rinden tienen el hábito de interpretar las dificultades como temporarias, locales y modificables.

Monitorear tus resultados, medir tus avances y celebrarlos, es clave para mantenerte motivada.

Auto celébrate cada vez que cumplas un objetivo de tu lista; y estos solo funcionarán si son creíbles: nada demasiado extravagante, pero tampoco algo súper económico o absolutamente necesario.

Rodearte de personas que admiras y que encarnan tus objetivos los volverá más cercanos y posibles. Tus grupos de pertenencia suelen determinar el tipo de persona que serás.

Si planeas inscribirte en el gimnasio o empezar una dieta, busca a un aliado. Un compañero aumenta las chances de cumplir las resoluciones. “El cambio individual puede suceder, pero es aún mejor cuando tienes un amigo a tu lado”.

Sé humilde. Un estudio estadounidense halló que a las personas que se preguntan si podrán hacer una tarea les va mejor que a aquellas que se autoafirman que lo lograrán. ¿El beneficio de la duda? Así parece.”

Y yo agrego algo más, CALCULA TUS TESOROS, luego SÉ FELIZ

descansar

El director de la escuela de uno de mis hijos solía contarnos esta historia:

Una madre apañaba a su hijo continuamente, protegiéndolo de todo mal y justificándolo en cada ocasión que él obraba mal… hasta que un día su hijo asesinó a alguien.

Al enterarse, ella acudió a la policía y nuevamente, tal como venía haciéndolo siempre, justificó la actitud de su progenitor con alguna buena excusa.

–         Mi hijo no es una mala persona, todo lo contrario. Lo que sucede es que ustedes no lo entienden – y bla bla bla.

Aun así, su hijo terminó preso.

Cuando estaba en la cárcel su madre amorosa y atenta fue a visitarlo y le llevó un paquete con golosinas.

–         Hola hijo querido, te traje estos regalitos – y agregó – te sacaré de aquí, no te preocupes. Tú no tienes la culpa de nada.

El hijo estiró sus brazos a través de los barrotes, recibió los dulces, los dejó sobre el catre y regresó cerca de su madre.

–         Ven – le dijo.

Ella se acercó, dispuesta a abrazarlo una vez más.

Entonces él volvió a extender sus manos… y la ahorcó.

MORALEJA: Me hiciste tanto bien que me las vas a pagar.

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La alimentación de esta etnia nativa argentina que residía en la zona serrana de Córdoba, no difería demasiado de aquellas que tenían los demás grupos aborígenes, cambiando de acuerdo al clima de la región: los camélidos (entre los que se encontraban vicuñas, llamas y alpacas) les servían como carne y leche; además de las aves, huevos y frutos silvestres.

Los comechingones son recordados como “algo vagos”, pero nadie analiza que si no se esforzaban demasiado por conseguir su propio sustento, ello se debía a que esta tierra les proveía de casi todo; y si no lo tenían servido en la mano, era escaso el esfuerzo que debían hacer para obtenerlo… como las conanas y los morteros que encontramos en Río de los Sauces (en las serranías cordobesas) con las que molían los granos de maíz.

Entre los mamíferos salvajes se encontraban corzuelas, las que atravesaban las pampas y sierras de a docenas, liebres, peludos, venados, pumas, cerdos salvajes… también estaban las cientos de serpientes, y las miles de aves.

Con respecto a los pájaros, un historiador de esa época decía que las palomas eran tantas, que si uno batía palmas frente a un bosque, el ruido que las aves provocaban al levantar vuelo era tan formidable, que se asemejaba a un poderoso trueno.

Los ñandúes eran muy codiciados porque su carne era exquisita y podían utilizar todas sus partes, como los tendones para coser o la piel del cogote para hacer bolsas donde guardar alimentos o artículos varios. Y al existir tantos pájaros, los huevos eran muchos.

Y sus verduras eran los porotos, papas, patatas, maníes, el maíz (que cultivaban en lotes con riego artificial) zapallos, y la fabulosa quinoa de la que extraían sus hojas para hacer ensaladas o hervidos, y sus semillas para ser utilizadas como el arroz. Además consumían los frutos que crecían salvajes: tala, molle, chañar, higos, duraznos, algarrobas… y la exquisita miel, golosina de golosinas. Con el fermento del fruto del algarrobo negro fabricaban una bebida alcohólica llamada aloja, y con el algarrobo blanco hacían una bebida no alcohólica refrescante y rica llamada añapa. Moliendo las chauchas de dicha planta elaboraban una harina con la que hacían el pan dulzón llamado patay.

comechingones

 

Los querandíes vivieron en el centro de Argentina, desde el Plata hasta la provincia de Mendoza, y desde Chaco hasta San Luis.

Dicha palabra significa “hombres con grasa”, y se la pusieron los guaraníes porque esos nativos solían cubrirse el cuerpo con sebo (¡Intentemos imaginar el olor que despedían…!).

Estas tribus eran notablemente nómades, llevando a cuestas sus sencillas moradas, las que estaban compuestas de unos pocos palos y varios cueros  cosidos entre sí.

En la aplicación de sus métodos de caza llegaban a correr muchas leguas sin cansarse; y al toparse con ellos, los colonizadores comentaron que estos nativos caminaban 30 millas como algo normal, y sin ingerir líquido alguno.

En verano, gracias a las lluvias se internaban tierra adentro, y en invierno se quedaban en la costa de los ríos donde tenían agua y pesca fácil. A los pescados los dejaban secándose al aire o ahumándolos, y luego los machaban, haciendo harina con ellos.

En verano, si no llovía y no tenían modo alguno de encontrar agua, entonces cortaban cardos y bebían su amargo contenido, o tomaban la sangre de los animales recién cazados.

Cuando llegaba la manga de langostas, para ellos era una verdadera fiesta. De inmediato prendían fuego a las pasturas, quemándolas. Luego recogían los insectos muertos y también los molían, haciendo harina de langostas. (Esta costumbre de quemar el terreno – ya sea para cazar o matar a las langostas – era bastante común en lo nativos. Tiempo después los inmigrantes que los sucedieron comentaban en sus diarios de viaje las enormes extensiones desoladas que encontraban a su paso, sin árboles, como resultado de dichas quemazones).

Los querandíes consumían grandes cantidades de carne, producto de sus cacerías, pescados, miel, tubérculos, raíces, zapallos, maíces, algarrobos (con  cuyas chauchas también hacían harina) y frutos de estación.

¡Amorosa tierra argentina repleta de tantos valiosos tesoros gracias a los cuales se puede subsistir…!

hombre con grasa

 

A quienes me lean les parecerán extrañas y a veces hasta quizás asquerosas las costumbres de nuestros nativos, pero a ellos les resultaban adecuadas, permitiéndoles vivir saludablemente y por muchos años.

Los tehuelches eran indios argentinos que residían en el sur, en la Patagonia, sitio de eternos vientos, mucho frío y clima seco. Esto último, de acuerdo a los inmigrantes galeses cuando, a mediados de 1800, entraron a Argentina, era muy beneficioso para la salud, porque el clima seco parecía no enfermar a las personas, incluso curándolas del asma; y aquellos que arribaron con alguna herida, de inmediato éstas se cerraban.

La dieta de los patagones o tehuelches estaba basada en carne cruda o cocida, sin sal por supuesto. Y la misma era muy variada, girando entre guanacos, jabalíes, venados, ñandúes, mulitas o peludos, liebres, pumas (esta carne tiene sabor a cerdo), pescados y focas… luego, con la llegada de los colonizadores se le agregó la carne de los caballos, las ovejas y vacas.

Su mayor placer era comer la grasa rancia cruda. Y cuando los galeses les enseñaron a tomar mate, por la mañana limpiaban el cuenco donde habían tomado las infusiones el día anterior y le daban a los chiquillos los restos de yerba húmeda para que los comieran como la más exquisita golosina.

Se lavaban los dientes haciendo una bola pastosa con ingredientes de diversos árboles, la que masticaban un momento, y luego se la pasaban a su vecino.

¿Costumbres desagradables?

Sin embargo, poseían su dentadura completa, no tenían canas ni arrugas, y morían de viejos, no por alguna enfermedad.

¿Cómo fallecían aquellos que se negaban a morir y ya no podían desplazarse por sus propios medios? ¡aahhh! esa es otra historia.

ANCIANA TEHUELCHE